

Eres una de las excepciones,
ya que hay poquísimos entrenadores españoles que entrenen a selecciones
o equipos foráneos. ¿Cómo te ofrecieron esa posibilidad?
Un día me llamó
César Argiles tenía que ir a dar un curso a Brasil y no podía, me
ofreció ir yo, ¡claro no tarde ni dos segundos en aceptar! Impartí el
curso y a los cuatro meses me volvieron a llamar para dar otro. En este
segundo curso conocí al presidente de la Confederación Brasileira de
Balonmano, Manoel Luis Oliveira, uno de los directivos más lúcidos del
deporte mundial, hablamos mucho. Mi sorpresa fue que al cabo de dos
meses recibí una oferta de la Confederación para dar cursos y
entrenamientos a equipos nacionales y entrenadores de Brasil. Al cabo de
un año el presidente me propuso ser consultor técnico y acepté. Acompañé
las dos selecciones absolutas (hombres y mujeres) en los Juegos
Panamericanos del 2003 y se obtuvieron las plazas para ir a los Juegos
de Atenas 2004, donde participé siempre como consultor técnico. Brasil
tenía sus entrenadores y yo me limitaba a ayudar en lo que ellos
solicitaban.
En abril del 2005 Manoel Luis
me propuso ser el seleccionador femenino, ya que había terminado el
contrato del anterior seleccionador y acepté. Había conocido y
trabajado con las jugadoras y sabía que ese equipo tenía calidad, sólo
necesitaba algunos ajustes, sobre todo de orden, pero eran grandes
jugadoras (aunque ellas no se lo creyeran) y excelentes personas (nunca
una mala cara). Hablé con ellas y les dije que podíamos hacer algo
grande y ellas con una naturalidad pasmosa me dijeron “pues vamos
adelante”.
Brasil se está convirtiendo
en el principal país en el que España importa. La cantidad de jugadoras
cariocas que nutren a los equipos de la Liga ABF es impresionante. ¿Qué
explicación de darías a esto, Juan?
Lo primero, decir que las
jugadoras brasileñas son muy buenas. Tienen excelentes capacidades
físicas, motrices y perceptivo motrices. Son un talento. Tienen una
capacidad de trabajo a prueba de cansancio. En dos años al frente de la
selección nunca, ninguna jugadora, se ha quejado de que entrenamos mucho
o muy temprano. Su filosofía es “¿hay que entrenar?, pues a entrenar "
“Como ellas dicen: “Un brasileiro no desiste jamás”.
Desde el orden de la
planificación estratégica al aceptar el cargo plantee al presidente y a
las jugadoras dos ideas:
A las jugadoras les dije “Si
queremos mejorar, hay que ir a jugar donde se juega el mejor balonmano,
hay que ir a Europa”. Cuando me hice cargo de la selección había cinco
jugadoras que jugaban en Europa, hoy tenemos veinticinco (3 en Austria, 1 en
Macedonia, 2 en Francia, 2 en Dinamarca, 1 en Alemania y 16 en España).
Ellas entendieron el mensaje y fueron saliendo de Brasil. Esa acción hay
que agradecérsela mucho ya que han dejado, trabajos, estudios, familia,
en definitiva una vida por ser mejores jugadoras y que tanto sus clubes
como la Selección aprovechen ese progreso. Creo que han dado una
lección de madurez y pasión por su país. Al presidente le dije algo
parecido: “Si queremos mejorar tenemos que jugar contra las mejores. Para
ganar hay que empezar perdiendo”. En este sentido la Confederación ha
hecho un esfuerzo increíble y hemos jugado los mejores torneos. Brasil
no es un país rico y el presidente ha buscado recursos para poder jugar
contra los mejores equipos. Tres años después podemos decir que hemos
ganado a todos, también hemos perdido, pero estamos en el camino. Lo
importante es llegar a los tres últimos minutos de un partido con opciones
de ganar y Brasil llega.
"Las buenas jugadoras brasileñas están entre las mejores del mundo"
Una última reflexión, en
ocasiones decir en un club que voy a fichar a una croata, rusa, checa,
etc. Parece que garantiza la calidad y decir que va a fichar una
brasileña suena exótico. Quizás algunos clubes olvidan o no conocen que
Brasil está obteniendo mejores resultados que muchos de esos países, no
sólo a nivel senior, sino, igualmente a nivel junior o juvenil. Las
buenas jugadoras brasileñas están entre las mejores del mundo. Me
gustaría agradecer a los clubes españoles que apostaron por jugadoras
brasileñas cuando eran casi unas desconocidas. Nos han ayudado mucho en
nuestro crecimiento y creo que las jugadoras no les han defraudado.
¿Cuál es el objetivo que tienes marcado con Brasil en los próximos
Juegos Olímpicos?
La amarga experiencia del último mundial tenemos que convertirla en
un estímulo positivo. Íbamos a Francia con todo preparado y una
desgraciada situación burocrática nos eliminó. Días antes ganamos con
autoridad a Polonia, Túnez y Francia y el día antes de empezar el
mundial nos encontramos sin centrales. El comportamiento de las
jugadoras fue excepcional lo intentaron todo, incluso jugando fuera de su
puesto, lo que dificultó las rotaciones, y renunciando a posibles
contratos millonarios por jugar en un puesto no habitual. Jamás podré
olvidar lo que las jugadoras hicieron por su “equipo” y por Brasil.
Por
eso antes de irnos de Francia nos hicimos la promesa de arreglar todo
esto en los Juegos Olímpicos. Sabemos la dificultad, pero vamos a
intentarlo todo, luego un gol, un balón perdido, una decisión
equivocada, deciden un partido o un campeonato.
Sólo podemos asegurar que Brasil, partido a partido, va a intentarlo
todo y que no renuncia a nada. ¡Como todos los equipos!
Y a parte de ser seleccionador de Brasil, ¿qué hace Juan Oliver el
resto del año?
Viajo mucho: Voy a Brasil para trabajar con los equipos cadete,
juvenil y junior. No sólo con las jugadoras, también con los
entrenadores. Entre mis responsabilidades se encuentra la de
dirección de la detección de talentos y de los equipos nacionales de
jóvenes. También imparto cursos a entrenadores o en universidades. Viajo
para ver a las jugadoras brasileñas que juegan en Europa y a todos
los campeonatos en España (Selecciones Territoriales y clubes) y
fuera de España (Europeos, Mundiales..) para estar al día y
conocer a los rivales.
Además, soy profesor de Balonmano en la Universidad Pablo Olavide de
Sevilla y colaboro en Canal Sur como comentarista técnico en las
retrasmisiones de los partidos de balonmano. También soy lecteur
(profesor) de la CCM de la Federación Internacional de Balonmano, con lo
que doy cursos de balonmano por todo el mundo.
Como ves no me aburro. Como decía D. Ramón Carande: “Trabajar en lo que a
uno le gusta, es un privilegio impagable”. Soy un afortunado.
"Las brasileñas sólo ganan cuando son felices, no como los europeos que
son felices sólo cuando ganan"
Dispones de mucha variedad
para seleccionar, pero ¿qué perfil de jugadora prefieres para la
selección?
Me gustan, en primer lugar,
las jugadoras “comprometidas con un proyecto y comprometidas con su
grupo”. Brasil tiene jugadoras que han ganado Copas de Europa y que
juegan en las mejores ligas. Pero en el equipo no hay “estrellas”, todas
tienen su espacio y cada una es como es con absoluta libertad, pero la
estrella es “Brasil” el grupo, eso es parte de nuestro éxito.
Entiendo que un grupo lo
forman todas las personas que quieren lograr un objetivo, es
decir, jugadoras, servicios médicos, técnicos, administrativos, que
trabajan por una meta común. Entiendo también que el proyecto está
construido por todos. Esta idea es fundamental. No sólo en el deporte
sino en la vida. ¿Cómo va a funcional algo si no estamos de acuerdo en
nada?
Brasil propone una forma de
juego basado en la rapidez, la osadía, la defensa activa, etc.
Respetamos a todos, aprendemos de todos, pero queremos jugar de otra
forma y creo que lo estamos logrando ya que en Europa se empieza a
hablar del “estilo brasileño”. Todos nosotros estamos orgullosos
de ser diferentes, ése es nuestro proyecto.
Las jugadoras me han enseñado
muchas cosas, la más importante es que no se puede hacer nada en la
vida, en nuestro caso jugar al balonmano, sin ser feliz y sin pasión. He
estudiado antropológicamente el deporte brasileño, fútbol, voleibol,
judo, atletismo, y la primera características de todos es que “sólo
ganan cuando son felices”, que es muy diferente a lo que ocurre con
los europeos que “son felices sólo cuando ganan”.
"Si Brasil le dice ven a una jugadora,
ella lo deja todo. La selección es lo más importante"
Centrando la pregunta,
tenemos un bloque compacto de jugadoras tres por puesto específico y en
algunos puestos 4 jugadoras. Cuando llega el momento de elegir la
comisión técnica elige lo mejor para el grupo y hay que pensar en muchas
cosas, fases del juego, tipo de campeonato, etc. Por ejemplo a un
Campeonato del Mundo puedes convocar a 16 jugadoras a unos Juegos
Olímpicos sólo a 14. Esta circunstancia te obliga a tomar algunas
decisiones estratégicas. Especialmente relacionadas con el especialista
defensivo. La única jugadora que no puede jugar con Brasil es la que no
tiene actitud, ella sola se descarta. La que sólo piensa en ella, la
egoísta, al final siempre abandona al grupo.
"El momento más duro es cuando tengo que descartar, peor que perder un
partido"
El momento más duro es cuando
tengo que descartar a una o varias jugadoras para ir a una competición.
Han trabajado bien pero hay que elegir a 16 entre 18 ó 20. Tengo la
norma de decírselo cara a cara o por teléfono pero las primeras que se
enteran son ellas. Siempre han tenido un comportamiento excepcional,
pensando en el bien del grupo y no en el de ellas. Para mí es el peor
momento, peor que perder un partido.
Sólo quisiera hacer un último
apunte: hace tres años no nos conocía nadie y ahora todo el mundo quiere
fichar una brasileña. Hemos mejorado muchísimo gracias al trabajo de una
Comisión Técnica magnífica a la actuación decidida del Presidente de la
Confederación Brasileña y al trabajo desinteresado y abnegado de un
grupo de jugadoras que están haciendo historia.
Hay un bolero que dice “si tú
me dices ven lo dejo todo…” Si Brasil le dice ven a una jugadora, ella
lo deja todo. La selección es lo más importante, así da gusto trabajar.
Mañana, domingo, se publicará la segunda entrega de esta entrevista.