Una niña precoz

 
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Nacida en Las Palmas en 1983 (24 años), Marta Mangué siempre ha sido una niña precoz. Comenzó a destacar en el equipo de su tierra, el Rocasa canario, donde poco a poco fue rodándose en la competición. En poco tiempo, los dos grandes de la competición en la época, Ferrobús Mislata y Osito L´Eliana se fijaron inmediatamente en la proyección de aquella jovencísima jugadora de color con un poderío físico impecable y que destacaba en todas las categorías inferiores. Marta consciente de que tenía que salir de la isla para progresar decidió aceptar la oferta del Osito L´Eliana. Cristina Mayo pulió a la jugadora, que era un diamante en bruto y se hizo una de las fijas del siete inicial de la entrenadora leonesa. Tras su periplo en el Osito y más tarde Astroc, donde vivió tiempos gloriosos... llegó el cambio.

Segunda etapa

 Mangué decidió que era el momento de fichar por otro equipo una vez acabado el contrato de tres años con la entidad. Su destino no era otro, que el eterno rival, Cementos La Unión Ribarroja. La canaria no se fue sola del Astroc, acompañada por Mevded y Guerola que habían conseguido juntas la Liga con el conjunto saguntino. Con la llegada de estas tres jugadoras a a Ribarroja, el Cementos recuperó todo su esplendor y los títulos comenzaron a volver los títulos a las vitrinas. Gregorio dio con la clave del éxito y Marta era una pieza fundamental en el esquema del preparador. Sin embargo, una polémica entrevista concedida a la revista Interviú desató una lluvia de críticas sobre la jugadora canaria. Este hecho hizo que el seleccionador nacional la apartara durante algún tiempo del combinado nacional, aunque en poco tiempo tuvo que recurrir de nuevo a la central-lateral, que estaba en un momento de forma espectacular.