Las chicas de 'oro blanco' se dispersan

Toda la expedición española llegó ayer sobre las diez de la mañana a Barajas, su 'último partido' juntas, puesto que cada una voló a su destino para reincorporarse lo antes posible a los entrenamientos de sus respectivos equipos. La Copa ABF se juega este fin de semana.

Elena Gutiérrez

El apretado calendario no da lugar a distensiones. Con todo lo que ha ocurrido durante el Europeo de Macedonia bien fresco todavía en sus cabezas, las jugadoras han puesto punto y final a este periplo por Europa que les ha llevado a cautivar al viejo continente. No tendrán descanso las internacionales, pues una nueva competición, la Copa ABF, arranca el viernes. Magulladas, condolidas y con más lesiones que cuerpo llegan la mayoría que sufrieron el tremendo desgaste y los 'recados' de las rivales. Pocas se salvan. Si algo caracterizó a la España de Dueñas fue su juego colectivo, fundamentado en una rocosa defensa y un ataque musical. Con esta sinfonía se aseguraron quedar en los anales de la historia.

Una selección que fue un equipo


La selección española no fue una 'selección', sino un equipo con todo lo que engloba su significado. No se notaron sus diferentes procedencias, ni sus diversos estilos practicados en sus clubes. Fueron todas a la una. Sin complejos. Con una misma filosofía, una idea común, que supo transmitir Jorge Dueñas con claridad y que todas ellas interpretaron a la perfección. Demostraron tesón, lucha, garra y entrega, pero con estas cualidades no se va a ninguna parte sino tienes una cualidad esencial, la exquisita calidad que exhibieron para doblegar a potencias del calibre de Rumanía, Hungría o Alemania.
 


 

La selección de una plata histórica (34-21)

No se pudo redondear con el oro la mejor actuación de toda la historia de nuestra selección de balonmano, pero las de Dueñas se traerán una plata marcada por el esfuerzo, la lucha y la calidad que demostraron a lo largo del campeonato.

Elena Gutiérrez

No salieron con miedo, ni siquiera parecían nerviosas. Comenzaron a jugar en su habitual línea, lástima que en la segunda mitad se desfondaran. España movía con paciencia el balón, defendía con seguridad, resguardada por Ciobanu y encontraba soluciones con el enganche de Bego Fernández, nombrada mejor pivote del campeonato. De nuevo el juego colectivo salía a relucir y la selección española conseguía tres goles de diferencia (5-8) pasado el ecuador de la primera parte. Todo cambió cuando Noruega reparó las averías en la zona central. España caía en la trampa de buscar la profundidad por el centro, ya no gozaba de la anchura de campo anterior. Un parcial 5-0 congeló a las españolas y propulsó a las nórdicas. Voltearon el marcador y Dueñas no tuvo más remedio que parar la dinámica (10-8). Llevaba siendo una tónica los resultados ajustados al descanso, el 13-12 a favor de Noruega no parecía preocupante. España siempre alcazaba su mejor versión en los segundos treinta minutos, pero esta vez no fue así.

Noruega jugando a sus anchas

El inicio sentó como un tiro, cinco minutos sin anotar. El sistema defensivo español hizo aguas y Noruega abrió la veda con fuerza. No se detenía y el marcador aumentaba sin cesar. España quizás desesperada ante la situación buscó las individualidades, se atolondró y acabó por desmoronarse ante el asedio. La vía libre la vio con rapidez Noruega que se puso manos a la obra para jugar como más disfruta, al contraataque. La lluvia de velocidad arreció y antes de llegar al cuarto de hora ya se veía que España iba a encajar su primera goleada. España entró en un círculo de inseguridad y el encuentro finalizó con las Noruegas como flamantes campeonas de Europa por tercera vez consecutiva. Sin duda, no hay que dejar que la final empañe la imagen de unas chicas que han hecho historia y han batido a grandes selecciones cuando nadie apostaba por ellas.
 

Ficha técnica

34 - Noruega (13+21): Haraldsen, Noestvold (7p), Loeke (2), Breivang, Lunde (4), Johansen (3), Frafjord (2), Larsen (6), Kristiansen (1), Sulland, Riegelhuth (6), Blanco (2), Herrem (1) y Terese Pedersen (ps).
21 - España (12+9): Ciobanu, Mangué (4, 2p), Garmendia (2), Martín (2), Barno, Bea Fernández (2), Cuadrado (1), Aguilar (2), Chávez, Pinedo (1), Begoña Fernández (4), Oncina (2), Koleva (1) y Cristina González (ps).
Marcador cada cinco minutos: 2-2, 3-5, 4-6, 8-8, 10-9, 13-12 (descanso), 16-12, 18-14, 22-15, 27-17, 32-18 y 24-21.
Árbitros: Tatiana Rakytina e Irina Tkachuk (UKR). Excluyeron por dos minutos a las españolas Garmendia, Koleva, Cuadrado y Mangué, y a las noruegas Loeke y Blanco.
Incidencias:Final del Europeo de Macedonia disputada en el pabellón Boris Trajkovski, de Skopje, ante 5.000 espectadores.


 

 

Lágrimas de gloria (32-29)

El trabajo, el afán de superación, una mentalidad ganadora, y una innegable calidad en su juego han colocado a España a la cabeza de las selecciones europeas. Pueden pellizcarse todas las veces que quieran porque esto no es resultado de un producto alucinógeno. La selección española está en la finalísima del Europeo tras noquear a la favorita Alemania y autoclasificada para el próximo mundial en China. Con una plata preciosa en el bolsillo se mira con ojos centelleantes a un oro que ahora más nunca no es una utopía, ni mucho menos.

Elena Gutiérrez


Esta generación de jugadoras forman un compuesto idóneo, veteranas y jóvenes, se complementan al unísono para romper todos los registros, desvalijar a cualquier oponente por mucho nombre que tenga. En el día de hoy era Alemania. Las teutonas probaron a España con precaución y fueron abriendo pequeñas brechas durante la primera mitad. Los primeros parciales eran engañosos puesto que las españolas habían extraviado balones al poste que eran transformados por las alemanas en rápidos contragolpes. El 4-8, no desanimó a España que merecía más. Surgió Mangué con maestría y Macarena incrementó las revoluciones, mientras que la defensa se compactó. Alemania no seleccionaba bien el tiro y su mayor referente, Jurack era sujetada. 12-13 al descanso y la sensación de que a España las segundas partes sí se le dan bien.

Aparición de Jurack y demostración española

Se inició la segunda mitad con frescura, Bea Fernández clavaba tres lanzamientos consecutivos y colocaban, por segunda vez desde el minuto uno, a España por delante. Fue el punto de partida para que las de Jorge Dueñas pusieran el freno al rodillo alemán e impusieran su estilo. La exclusión a Mangué hizo que el seleccionador nacional diera entrada a Tati Garmendia, a la postre fundamental. La donostiarra ordenó, transformó todos los penaltis y se inventó varias jugadas que finalizó. El 24-20 en el minuto 18 recompensaba a España y ponía de los nervios a Alemania que tuvo que detener el partido cuando las españolas se escapaban de cinco goles a falta de ocho minutos. La sensacional Michela Ciobanu defendía con avidez la portería y refrendaba la administración de la ventaja.

Sin embargo, todavía no estaba ganado el partido. Alemania se afanaba por responder con una inmediatez escalofriante. Dueñas pedía ralentizar el juego y calma. La única baza de las blanquinegras estaba surtiendo efecto,  Grit Jurack se levantaba y su brazo hacía el resto. Estaba haciendo mucho daño (31-29), pero el tiempo jugaba a nuestro favor. El tiempo muerto de Dueñas era providencial a dos minutos de la gloria. Las indicaciones eran buscar una falta, mantener la posesión y hacer una mixta en defensa a Jurack. Lo primero no salió, tuvo que lanzar Bea Fernández forzosamente y Alemania se lanzaba desbocada al ataque. Melbeck se la jugó y Ciobanu inconmensurable detuvo el balón. Celebró su intervención y mandó a las suyas al ataque. Agotando el tiempo, Garmendia se recreó y hundió a las alemanas con un nuevo gol que garantizaba el pase. 32-29, ya estaba, lo habían conseguido. Estaban en una final europea por primera vez en su historia.

Ficha técnica:

32 - España (12+20): Micaela Ciobanu; Tatiana Garmendia (8, 4p), Carmen Martín (3), Andrea Barno (-), Beatriz Fernández (6), Verónica Cuadrado (1), Marta Mangué (6, 1p), Macarena Aguilar (3), Elisabet Chávez (-), Elisabeth Pinedo (2), Begoña Fernández (2), Noelia Oncina (1) y Zoritza Koleva (-).
29 - Alemania (13-16): Woltering, Englert (p.s.); Jurack (9, 1p), Walzik (1), Woerz (3), Mueller (2), Steinbach (-), Loerper (3, 1p), Hering (1), Krause (6), Neukamp (2), Melbeck (1) y Althaus (1).
Árbitros: K. Andersen y P. Sodhal (NOR). Excluyó por dos minutos a las españolas  Mangué, Chávez (dos veces) y Begoña Fernández, y a la alemana  Althaus.
Incidencias: Primera semifinal del Europeo femenino de Macedonia disputado en el pabellón Boris Trajkovski, de Skopje, ante 1.000 espectadores.

 

España disfrutará en la semifinal

La selección española ha cumplido con creces el objetivo inicial de finalizar como una de las ocho mejores selecciones europeas. A día de hoy, las españolas están nada menos que entre las cuatro grandes y nadie duda que pase lo que pase ya es un éxito.

Elena Gutiérrez

Con la sensación de haber cumplido y dejado huella en la historia, así está España. El sueño de semifinales ya es presente y mañana, sábado, a las 14:00 horas (en directo por Teledeporte) se medirá a Alemania en una semifinal histórica. A lo largo del campeonato ha tenido que sortear complejos obstáculos de la magnitud de Noruega, Rumanía o Hungría. En el caso de la semifinal toca Alemania. A estas alturas es una utopía pensar que un rival va a ser más asequible y es que sólo los mejores llegan a esta encrucijada. Nada de esto es nuevo para España que ha dejado en la cuneta a selecciones favoritas.

Alemania va lanzada

Las teutonas se han mostrado sólidas y arrebataron el favoritismo a Rusia, la que jugará la otra semifinal contra Noruega. Su único 'pero' en el campeonato ha sido el empate ante Bielorrusia. Por lo demás están intratables. Alemania tiene en su principal referente a Grit Jurack, una 'gigantona' de 1, 86 que es el techo de su equipo y que ha mejorado sustancialmente en Dinamarca, donde se ha curtido en el Viborg. Más completa, Jurack lidera a las suyas hacia su mayo reto, puesto que Alemania nunca ha podido alzarse con un campeonato. Su última final en un Europeo fue en su casa y obtuvieron la plata. Tras unos años mediocres, el año pasado resurgieron en Francia y se colgaron el bronce en el mundial.