Tati Garmendia: "Tengo carácter para todo"

Estira, mientras se mira el tobillo. Un tobillo castigado y envuelto en un aparatoso vendaje. No se ha querido operar y el dolor persiste, pero Tati Garmendia ya lo tiene claro, será su último año en la élite. "Seguro", repite varias veces la donostiarra. Su cuerpo ya ha dicho basta.

Elena Gutiérrez

Garmendia es del corazón del Bera Bera, del mismo Bidebieta. "Ésa es la que manda", dicen desde la grada cuando la ven hablar con Reyes Karrere, gritar a sus compañeras y hacer aspavientos. Es una central pura, de las clásicas.
"La responsable de que el equipo se precipite, en cierto modo, es la central y yo me siento responsable de eso porque soy el centro y tengo que hacer que eso no pase", reflexiona cuando es preguntada por su posición. Respira carácter por los cuatro costados."Tengo carácter para todo, hasta para decir bien a una compañera lo digo gritando. En el campo no me sale hacerlo de otra manera porque mi adrenalina está por las nubes y acumulas tensión". A Reyes Karrere le basta con indicar la orden a Tati para que ésta la transmira al resto. Reyes diseña la jugada, Tati la hace realidad. ¿La prolongación de Reyes? "Quizás sí, porque Reyes me ha dejado jugar ese rol, cuando ella da una instrucción, yo trato de transmitir en la pista lo que ella quiere".

 

Experiencia "dura" como entrenadora

Viéndola en la pista, uno puede pensar que tiene madera de entrenadora. Posee carisma y carácter, no hace falta observarla demasiado para darse cuenta. De hecho, la marcha de Karrere en 2006 al Sagunto como segunda de abordo de Cristina Mayo resultó un desbarajuste importante en los planes de las donostiarras. Tati tomó las riendas como jugadora-entrenadora, un auténtico reto que se saldó con la conquista de la Copa de la Reina en L´Eliana, pero aún así la de Bidebieta no se ve entrenando otra vez en la élite."Creo que no tengo madera de entrenadora. De todas las experiencias se aprende, sean buenas o malas, pero mi experiencia como entrenadora fue dura y quizás hay que empezar poco a poco. Conocer a las jugadoras personalmente puede tener una parte buena y otra mala. Para mí más mala que buena, no porque haya habido conflictos. Es difícil marcar la línea entre entrenadora y jugadora cuando hay una relación anterior", explica. Además, la vida de la entrenadora no tiene nada que ver con el de jugadora. "Es más relajado ser jugadora. Hay muchísimo trabajo, para nosotras el día del partido se termina y hasta el jueves no te empiezas a mentalizar del próximo, mientras que la entrenadora inmediatamente que termina uno ya empieza a preparar el siguiente". Eso sí, cuando finalice la temporada quiere "colaborar con el club", no desligarse del balonmano, pero en un segundo plano.

Tati sólo ha salido del Akaba Bera Bera en una ocasión, cuando tenía 24 años y el Osito L´ Eliana llamó a su puerta. Han sido muchos los rumores de posibles pretendientes, pero ella es clara: "Nunca me ha llegado una oferta seria de cualquier equipo español para ficharme, excepto Sagunto. Luego oía que me querían o que cobraba mucho dinero y no podía ser, cosa que no es verdad". Mientras la entrevistamos, Ane Herrero, joven promesa del Bera Bera, la escucha con atención. Tati afirma que para aprender "hay que trabajar y ver mucho balonmano", pero escuchando sus palabras también se aprende. Se nos va otra grande de nuestro balonmano.